Los Falsos Propósitos de Año Nuevo.
Cada vez que inicia un año, la
mayoría de las personas tienen nuevos propósitos para ese año específicamente. Algunos
quieren bajar de peso, otros aumentar, algunos quieren aprender un nuevo
idioma, otros aprender a ejecutar algún instrumento, sacar algún curso
provechoso en el futuro, entrar a la universidad, leer más libros, ahorrar,
empezar a practicar un deporte y en fin, la lista es muy larga.
Algunas de las personas
mencionadas anteriormente sí empiezan con esos propósitos (lamentablemente una
gran parte no lo hace) pero iniciando
marzo, febrero e incluso en el mismo enero, desisten. De hecho hay personas que ya se rindieron a menos de un mes de haber iniciado el 2015. Es así, un ejemplo claro son los gimnasios. Se nota la
gran afluencia de personas al principio de cada año pero después de un par de
semanas se desvanecen. ¿Por qué?
A mi criterio, los propósitos,
las metas son algo mucho más formal, algo mucho más serio, de mucha más
responsabilidad y autenticidad.
Ciertamente todos los logros o
las metas que nos hemos trazado en el pasado y que hemos alcanzado no han sido
fáciles, al menos no las que en realidad valen la pena. Entonces ¿por qué creemos que será fácil? La
explicación es que cuando nosotros estamos emocionados tendemos siempre a
prometer porque nos imaginamos que las cosas seguirán así de alegres pero no, lamentable
y realmente no es así, la vida es una parábola oscilando día tras día. Lo mismo
pasa cuando nosotros estamos enojados: a veces herimos a las personas que
realmente amamos o a las personas cercanas a nosotros y es tan absurdo ya que
la mayoría de las veces ni siquiera sentimos realmente todo lo que decimos
pero, lo decimos y lastimamos y, es verdad, las palabras pueden doler y marcar
mucho más que los golpes físicos. Entonces las emociones del hombre, al igual
que cada día de su humana vida, son un sube y baja, es por eso que debemos
controlar nuestras emociones con nuestro carácter (Que no se empieza y termina
en un año así como los “propósitos de año nuevo”) y no que ellas nos controlen
a nosotros.
Es el mismo principio.
Bien dicen las simples pero muy
ciertas frases:
No prometas cuando estás feliz
No respondas cuando estás
enojado.
No decidas cuando estés triste.
¿Entonces?
Pienso que los propósitos
empiezan desde pequeños, van creciendo a medida que nosotros, es decir, nuestro
carácter, nuestra voluntad y nuestras capacidades crecen y así, ya teniendo no
solo el talento sino la madurez, los alcanzamos. ¿Quiere decir esto que no hay
que ilusionarnos tanto?
Yo pienso que los propósitos y los
sueños no son la misma cosa. Los propósitos son tangibles, son reales y
nosotros decidimos ir detrás de ellos pero los sueños son solo eso, sueños, en
el sentido literal pertenecen a nuestro subconsciente y en el sentido figurado,
también. Son como un infinito que no podemos alcanzar porque cuando concluyamos
alguno, siempre habrá otro esperando para ilusionarnos ¡pero! Son muy
importantes porque, ciertamente, si no soñamos no podemos saber qué es lo que
realmente queremos para poder formarnos propósitos que en realidad son
escalones que nos ayudan a alcanzar nuestras metas.
¿Quiere decir entonces que no podemos formarnos propósitos a inicios de
año? Depende de cada quien pero a mi criterio,
el trabajo, los estudios, y toda la rutina ornamental de los seres humanos sí
se fijan, se agendan en un calendario, sin embargo, no es así con su voluntad,
ella no tiene límites –solo nuestra mente puede limitarla-. Así que podemos
formarnos un propósito cualquier fecha del año, a cualquier hora, cuando
nosotros lo decidamos. Ojo! Debe ser algo que en realidad valga la pena, algo
que en verdad queramos para que no nos quedemos rezagados sino que lo logremos
y así nosotros hagamos crecer nuestra voluntad y nuestro carácter, un
crecimiento integral. Ahora bien, si alguien decide hacer un propósito de año
nuevo pero que realmente quiere y tiene en su interior no solo las ganas sino
el carácter de seguirlo ¡Enhorabuena! Pero de lo contrario, se va a desvanecer
porque simplemente era una emoción, una ilusión pero sin su parte fuerte. Bien
dice el refrán “Lo que vale cuesta y lo
que no cuesta, se hace fiesta”.
Por eso mejor propongámonos objetivos
con pero con la entereza de carácter que conlleva para que así podamos
llevarlos a cabo, no solo a principios de año, porque un propósito de año es
para un año, pero los propósitos y las metas trazadas con la ilusión, la
armonía, la verdad, la integridad, el corazón y con la madurez necesaria, serán
para toda la vida.
También hay que soñar pero es
mejor si lo hacemos no racionalmente, sino como niños ya que sin los grandes
sueños, la vida sería también muy limitada.
“Las metas son para alcanzarse, no para soñarse”. Anónimo.
“Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la
energía atómica: la voluntad”. Albert Einstein.
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